domingo, 29 de noviembre de 2009

Allí

Allí

Gargantas sedientas buscando algo para beber.
Tambores que suenan.
Cigarrillos.

Cuerpos que bailan alrededor del fuego.
Alamos.
Luna llena.

Allí no se cobra entrada.
Todo está permitido.
Puede venir quien quiera.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Insomnio.

Ese caminar se vuelve insomnio
que punza la sien
que adormece los ojos
no dejan ver donde se estremecen
las manos que un día tuvieron vida
hoy muertas dentro de un espacio

Entre cortado por la duda siente
aquel pesar
Deteniendo la vista en el paisaje
Esperando que brote, si así pudiera,
la ocasión que le fue negada
alguna vez.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Olvidarte.

tú no vas a ser más, mi único motivo
a partir de ahora vas a ser, un motivo más...


Tardaré siglos en olvidarte.
tal vez unos cientos de años
siendo honesto solo algunas décadas
quizá te habré olvidado ya
y toda esta paranoia
no sea más que el leve brillo
de una estrella.

lunes, 16 de noviembre de 2009

El fin de los tiranos.

El paso de los vientos arranca las verdades
que los hombres ocultan
haciéndolas publicas al final de sus días
las despoja de sensacionalismo
pone sobre aviso los errores
muestra los aciertos
crea una balanza necesaria
entre estos
y el mundo circundante
sirve al cabo para exponer entre cielo y tierra
una actuación humana
que será cuestionada por todos.

Desatender las premisas
es una forma vulgar de fomentarlas
en asuntos públicos
se requiere la más fina sensibilidad

El mandato ha sido dado por los hombres
solo ellos tienen derecho a rescindirlo
cuando el pueblo ya no ejerce ese mandato
los hilos del poder se quiebran
debilitando el mando

En vano adornaran con elocuente discurso
sus obras los tiranos
los pueblos pueden retardar su juicio
pero son violentas las reacciones

Fomentar división entre iguales
puede dar resultado a corto plazo
pero es mucho el riesgo que propicia
con el tiempo

los caminos de los tiranos a través de los años
han conducido inevitablemente al fracaso

El hombre esta predispuesto al orden
quiere una vida de sosiego y libertad
donde prosperen los proyectos
y avancen en cantidad los beneficios de la misma

De ahí la importancia suprema de obtenerla
de gozar de sus ventajas conocidas
que pueden discrepar en muchas formas
pero siempre dialogar marca el camino

Suelen los tiranos en sus miopes ilusiones
reprimir y sojuzgar al pueblo
en su afán de contener sanos impulsos
al querer ser parte de las decisiones

El objetivo primario de hacerse del poder
y compartirlo sabiamente con todos
en derrame de sabiduría y gracia
se vuelve como espada de dos filos
en torno al cuello con que adorna
de joyas que el poder le ha concedido
pero acaba con el seso desgastado
al pretender creerse Dios, cosa imposible.

sábado, 14 de noviembre de 2009

El camino que elegiste

El camino que elegiste


Avanzás por aquel camino mirando a la gente que marcha a tu alrededor. Las mariposas juegan bajo el límpido cielo azul. Sobre las ramas de los árboles que crecen a ambos costados cantan decenas de palomas.
Al rato lo cruzan numerosas calles repletas de personas. La mayoría ingresa en ellas y se une a esos individuos. Vos en cambio seguís.
Se te acerca una mujer joven y comienza a hablarte amablemente. Luego te propone tomar por uno de esos atajos. Le decís que no y se aleja hasta que la perdés de vista. Después unos muchachos te piden un cigarrillo, se ponen a conversar con vos y te invitan a tomar cerveza a un bar ubicado en una de esas calles. Como no aceptás se van solos.
Mas tarde ese camino se transforma en un pasillo con techo, luz eléctrica y piso alfombrado. El cual cuenta con numerosas entradas en sus paredes que te muestran distintos paisajes. En uno aparece un grupo de pescadores hablando en la orilla de un río. En otro fabricantes de ropa ofrecen sus productos en una exposición. Mas allá hay varios futbolistas entrenando en un estadio. Por allí ingresan las pocas personas que quedaban. Vos no. No sabés por que razón no te animás a ir a ningún sitio ni unirte a nadie. Ahora estás solo.
Al rato ves como esas puertas son reemplazadas por ventanas.
Mas adelante descubrís que tampoco hay mas ventanas, que te hallás aislado en ese lugar. En el techo comienzan a formarse telaarañas. La alfombra que cubría el piso desapareció. Las luces se vuelven mas escasas a la vez que las paredes se van descascarando y llenando de hongos. Continuás la marcha.
De pronto desaparecen las pocas lámparas que había haciendo que la oscuridad fuera total. Sin embargo no te detenés. Das unos pasos y una gota te cae en la cabeza. Luego sentís que algo te roza los pies.
Sacás la linterna de tu mochila, la encendés y ves que ese pasillo se encuentra en un estado muy diferente al anterior. De las grietas que presenta el techo caen gotas de agua color marrón. Las paredes están tan desgastadas que se observa el ladrillo. En el suelo las culebras y cucarachas van y vienen por todas partes.
A medida que avanzás notás como esas gotas caen cada vez con mayor intensidad llegando a formar charcos que irradian un olor nausebundo. A los insectos que había se les sumaron las ratas y murciélagos.
Observás un resplandor. Ves que el ambiente está mas claro y caluroso. Guardás la linterna y te quitás el abrigo que llevabas puesto. A esta altura las gotas que caían se convirtieron en pequeños chorros y los charcos en un zanjón.
Mas adelante todo continúa empeorando. Al piso se le agregaron montañas de escombros. Las paredes están repletas de babosas. El techo cuenta con enormes agujeros que no te muestran mas que una intensa oscuridad. Como si habría otro ambiente mas sombrío allá arriba.
Al rato ves que la luz que había se vuelve color rojo. El calor es infernal. Te sacás el resto de la ropa quedándote solamente en zapatillas y calzoncillos. Lo que no impide que tu cuerpo siga bañado en sudor. Del techo se desprenden gruesos cascotes, muchos de los cuales te golpean en la cabeza. La cantidad de insectos se multiplica a la vez que el agua se va acumulando entre los escombros llegándote casi a las rodillas. Pensás en volver y retroceder a ese lugar lleno de gente que estabas al comienzo pero ves que ya no podés. Atrás quedó todo inundado. Acelerás el paso.
Luego ese pasillo te lleva a una galería seca y perfectamente iluminada a traves de varias fogatas ubicadas en sus costados. El aire comienza a escasear. La sed invade tu garganta. Mirás para todos lados y no encontrás ninguna puerta. Lo que te hace suponer que no hay salida. Que todo termina allí.
De pronto se mueve un bloque de cemento cubriendo la entrada por la que viniste sin que puedas hacer nada para impedirlo. Te das cuenta que quedaste encerrado. Pensás en todo lo que debiste atravesar para llegar a ese sitio. Te arrepentís de haber realizado ese estúpido recorrido, de no irte cuando veías que te quedabas solo. Te lamentás por no haber acompañado a esa mujer que te habló al principio o a esos muchachos que te invitaron a tomar cerveza. Ahora ves que ya es tarde, que no podés escapar y, seguramente, terminarás muriendo allí. Sentís una enorme inquietud al no saber los motivos por los que elegiste seguir todo el tiempo por ese camino. Es como que siempre preferiste estar dentro de él y aislarte de lo que ocurría afuera. Nunca te interesó ir a ningún sitio ni unirte a las demás personas.
Al mirar nuevamente a los costados observás cosas horribles, como calaveras, cadáveres de animales llenos de gusanos. Bajás la vista. Descubrís que estás parado al lado de un enorme charco de sangre, lo que te provoca náuseas. Justo en el centro ves un agujero del tamaño de un ascensor. Crees que es una salida. Corrés hacia él.
Cuando llegás se desvanecen todas tus ilusiones al comprobar que ese orificio no es mas que la boca de un conducto que desemboca en un inmenso río de lava ubicado unos metros mas abajo. Escuchás una risa. Mirás para todos lados y ves que cerca del techo aparece colgado un craneo. El cualenta con una larga cabellera gris y de su boca se desprenden varios tentáculos que empiezan a perseguirte. Intentás esquivarlos pero al rato uno te atrapa, te lleva al interior de ese agujero y te suelta en ese río de lava.


miércoles, 11 de noviembre de 2009

En la otra orilla del olvido...


Quisiera encontrar la puerta
donde se fueron tus pasos
peregrino
dejaste silencios eternos
palabras sin pronunciar
caricias imaginarias...
se perdió otra lucha

otro intento por sostenerte
Amor fugitivo
esperanza deshechas
en lamentos , en toscos decires
refugio de abrojos
por la maraña de ojos
de manos
de versos ensalobres
palabras oxidadas
se deshicieron una a una
los dulces jazmines
escritos en huellas lacerantes
abriendo palma a palmo
a este pobre corazón sin ojos…
Y hoy
a este lado hay silencio
sin olvido

y aunque no lo creas sin dolor
tal vez es la nostalgia
que trae a esta hora
momento de pensarte
aunque tu nombre se borró de mi centro

porque comprendo que este corazón
merece el calor de aquel
que enciende a mis pies
pétalos de rosas vivas
Y agua azul en mis clisos ansiosos...

El niño moreno del río.


Al despertar la mañana , te vi venir desconocido, desesperado gritando por una corriente del río. Recuerdo que mi canto alegre se heló al verte pidiendo auxilio y una abuela venida de lo imposible tendió un puente entre tu corazón y el mio:
_ Venid!_gritaba _ no dejes que se ahoge el niño!. Entonces crecí mis brazos para sostenerte amado mio!

Para mi sois danza y son , estremecidos timbales resonando en los caminos, la tierra en tu canto va florida y renacida y brilla en tus ojos el efluvio del río , como cuencos de oro del mineral más fino y tu risa cabalga encendida como lirio.

Flor del Caribe, prende alas lejos de los martirios , que el guerrero no muere aunque lo sellen en granito y murallas de concreto o mares carnívoros.
Ven conmigo, niño moreno del río
que la niña de mis ojos
al fin tomará tu mano
y nos iremos juntos por el camino del no olvido.

martes, 3 de noviembre de 2009

Un poema.

Un poema es un vuelo entre dos soledades
un perfil que se extravía en la noche
soportando la penuria , en espera de un alma que aparezca
cuando en la marea se alzan los botes
de la nada surgen frases que se amarran a la estela
que deja esa misma barca en su vaivén
para consuelo de algunos navegantes

Es al cabo un surtidor que nunca cesa el brote
algo del alma se recrea y salta en su interior
como un gran chorro de luz en la oscuridad de alguna vida
siempre a la espera de la mejor estrofa
fugándose los días
uno a uno por la sutil rendija de la memoria
fundido a ella
paradójicamente.

domingo, 1 de noviembre de 2009

El canario de los Gonzalez

El canario de los Gonzalez.

Aquel canario se la pasaba cantando en la jaula que los Gonzalez tenían en el fondo de su casa. Miraba a los otros pájaros que volaban libremente y se lamentaba por no poder hacer lo mismo.
Un día la hija menor de la familia se quedó sola con su abuela. No tuvo mejor idea que abrir la puerta de esa jaula dejando libre al animal.
Cuando sus padres regresaron la retaron duramente por lo que hizo escondiéndole todos sus juguetes preferidos y dejándola un mes sin ver televisión.
Sin embargo la niña no se puso triste. Estaba contenta al ver como ese canario pudo recuperar su libertad.

sábado, 31 de octubre de 2009

¡MIS ISLAS CANARIAS!


Son siete perlas en el mar
siete son siete mis islas
que enamoran, que  besan
las olas del mar.
La Palma verde y bonita
El Hierro roca empinada
Tenerife Volcan del teide
Gran Canaria microclima
Fuerteventura, calima
 Lanzarote desertica total.
Estas son mis islas
tan bonitas y entrañables,
donde vivo, sueño y amo
donde yo ¡aprendí a cantar!
"¡Soy canaria!" al mundo grito
soy como soy y digo
¡de aqui no me quiero marchar!

viernes, 30 de octubre de 2009

TOMANDO EL TÉ A DISTANCIA


EL TE


¡Que delicioso aroma despides
Hierba verde y sutil cuando caliente,
en el vaso aun humeante me tiene
los sentidos presos de mi mente!
Llego a ti porque me viene
la memoria de mi gente
de mi casa, de la fuente
que daba el agua en botijas
y del queso aun tierno entre hojas nacientes.
Los sombreros de paja revolotean
los kaftanes de colores se entremezclan
en los zocos derruidos de podredumbre
y en los puestos de esencias y sabores.
Esa hierbabuena olorosa y fresca
ese olor a té fuerte
ese azucar de pilón
en sus justas proporciones
ahí estan las manos sabias de la gente
 que no sabe que yo daria cualquier cosa
por estar ahi con ellos tomando un té
bien caliente.

Margarita García Alonso: "Las llaves de la noche" Edición especial dedicada al poeta Fayad Jamís Bernal

Edición especial dedicada al poeta Fayad Jamís Bernal (Ojocaliente, Estado de Zacatecas, México, 28 de octubre de 1930- La Habana, 12 de Noviembre de 1988)





Las llaves de la noche


Por Margarita García Alonso


Fayad Jamis tenía los dientes como un comedor de caña, parejitos. Las manos enormes y cuadradas, un bigotico de don Juan, los pelos muy negros; la risa socarrona, los pies planos y grandes, los ojos tiernos o feroces, según a quien mirara, la nariz de “zapatico viejo” –solía decir- ; y se desplazaba situando puntos cardinales.


Era presencia, imponía una estructura imantada, un karma muy anciano y sabio. Ni se justificó, ni pidió plazas, nunca. Estaba con su fiereza de niño que en una trastienda de Aguascalientes, donde su padre libanés guardaba y cortaba telas, desde ahí, medía pasiones y hombres con la misma vara.

Pocas veces cortó y cuando fue el caso, sangró en la herida.

Bañarse en las pocitas de Guayos, junto al enorme seboruco que su padre levantó en una competencia de brutos, fue el estreno y la primera fama tras descender del barco que les refugió en la isla de Cuba. Estaba marcado, era un fugitivo, un errante de los exilios.

Con su mamá aprendió a silbar, siempre lo hacía. Chiflaba y el sonido recorría los pasadizos del Vedado. Por y para ella había aprendido la letra de boleros melosos, -un día haría un disco con Otto Fernández, Marrero, Tomas Álvarez, Alcides…a su memoria- ; por ella buscaba en la cabellera de las muchachas el olor a limpio de los jabones amarillos.

Todos los meses recordaba que tenía tumba en el centro de la isla, y que no podía ir a ponerle flores. Pensaba que debió en un tiempo tener muchos primos en una ciudad arrasada completamente, en el Líbano. Le intrigaba su árbol genealógico como si fuera la causa de no poder adaptarse a tener familia. Dulce de leche muy azucarado y un té a la menta amargo se ligaban con los tostones. Me dijo que hubo de batallar para saber de dónde era, y se sentía cubano “tirado”

Tenía sus muertos -los complacía como en las tradiciones maternales- Hasta les nombró en la novela ¿Dónde están las buenas personas? que pasé a máquina y debe dormir en un armario de cualquier funcionario de la Habana.

Tenía amigos, quienes seguían sus zancadas, su apetencia, su gusto por el café, el vino, la charla, las horas buscando el tipo de papel que mejor iba a un verso, o las risotadas tras un humor finísimo, aguja y dedal de inteligencia. Tuvo enemigos a quienes fue dando la mano, porque yo encontraba ridículas y desfasados los motivos de ruptura. Estaba marcado, había sido muy pobre y solo concebía en los Hombres la riqueza de ser bueno.

Cuando viví a su lado estaba acabando la escasez en cuartuchos, e iba en camino de ser un coleccionador de cuadros, cerámicas negras, y libros, muchos dedicados por el autor, en primeras ediciones que encuadernaba en piel y letras doradas. Su biblioteca era inmensa y aun así, envidiaba cualquier tomo que no tuviera.

Todo estaba en que decidiera sacarlos de las cajas que se amontonaban hasta el techo. Todo estaba en que firmara renuncia con relaciones exteriores y volviera a la poesía. Todo estaba en que admitiera que ya no era el huraño lobo solitario - había largado a una enamorada porque quiso ponerle un botón a su camisa-…

Lo hicimos y nació la casa planeta. Hubo cómplices, Omar Pérez, Carlos Augusto Alfonso…quienes se hicieron pasar por carpinteros para levantar las bibliotecas. Hubo muchos viejos poetas de alcahuetas protegiendo nuestra unión, hasta un médico, Moreno del Toro, para que no nos diera un síncope de la emoción.

Recortaba fotos y artículos; coleccionaba invitaciones, cartas y papeles de todo tipo. Cuando hablaba garabateaba y le salían bichos, ciudades. En los sobres de la correspondencia ha quedado ese savoir faire entre tinta china y óleo donde se mezcla el bestiario imaginario de todas las culturas que le fomentaron en único. Su trazo, a la pluma negra antigua, con punta afilada era intenso, como un desgarrón; en su técnica estaba sombrear al máximo y solo después, cuando la furia pasara, darle color, iluminar la obra.

En los grandes formatos se sentía libre de trazar estrellas o manchas, era en el mediano donde florecía la composición barroca, el símbolo. Estaba marcado por las sombras. Trabajaba de noche, de madrugada.

Fumaba tabacos y sabía hacer círculos de humo, tenía un cojín morado y un sillón para recibir -ahí nadie se sentaba- excepcionalmente, yo.

No sabía encender la cocina, echar a andar la lavadora, ni cambiar un bombillo. No sabía terminar un grabado -o sí que sabía- pero se acumulaban en la mesa para el día en que debía entregarlos en la Habana vieja.

Impecable en su guayabera azul cielo, yo manchada de pintura fresca, llena de papelitos, mensajes, recados que él me dibujaba por una hora de ausencia.

Le regalaron, sin dudas, el permiso de conducir. No sabía de dineros, cuentas, ni siquiera que había que inscribirse para tener alimentos. Julia o Ada quienes ayudaban en las labores de casa, siguiendo un consejo preciso nada tocaban, a no ser el trillo del pasillo.

Fayad tenía la creencia que el polvo protege, que si se abren puertas, se escapaban las cosas que amaba.

Pero sí sabía contar de Orígenes, quien era aquél poeta, de cómo se creo una colección, o una revista, de cómo Bretón le apadrinó para su exposición en Paris, o Nivaria le acuchilló las telas, o Retamar se peleó cuando él le quitó una novia… ahí desacralicé el mundo…entendí poemas en francés, en inglés, supe de geografías, de biografías -de Mahoma tenía, por lo menos cinco-. Le gustaba leer en voz alta, no levantaba los ojos, recitaba con delectación su obra, o poemas de otros, enfatizando los saltos de verso con leves movimientos de la mano.

Sabía escribir en una máquina de cuatro patadas y mucho a la mano y describir y corregir. Con el poema era diferente, se pegaba, al buril con las palabras hasta que consideraba llegar a un punto de no regreso. Entonces los databa, precisando hora de comienzo y de final. Como en una maternidad, poema a poema.

Cuando le conocí ya había escrito textos memorables; su nombre se estudiaba en manuales de escuela. Se había casado y divorciado dos veces, la tercera ocasión la viví en situación y escandalosa repartición de bienes, por poquito se muda a Matanzas. Contaba con cientos de ex amantes, hasta con una bailarina que se suicidó... En la puerta de casa dejaban cartas, girasoles, aviso de pasaje, golosinas...

Estaba marcado para el amor, a palos marcado.

Le asustaba la inocencia y me educó el gusto, el paso, el trazo, la mordacidad e ironía que deben agitarse con bondad. El tono de su voz era refinado y pleno de nobleza. Estaba marcado como un ahorcado delante de un café, por la fe y la creencia.

Conoció el infierno de recorrer pasillos de hospitales, donde vimos niños desfigurados, seres que parecían mutantes con tintas rojas que delimitaban las radiaciones; conocimos tardes en que el suero entraba lento y devolvía el poema, el escupitajo del toro, mientras caía su pelo, en un reguero interminable de pérdidas por la casa.

Conoció la tristeza de saber que se iba y teníamos cajones aún por abrir, textos mecanografiados; el tórculo que entendió que debía darnos una alegría, daba pruebas de equilibrio, las ediciones Vigía tendrían el apoyo de esta imprenta; estaba claro que publicaríamos a media Cuba…y éramos una “pareja de libros”- “el maestro y margarita” de Bulgakov se paseaban por San Lázaro camino al Almejeiras…-decía con ironía-.

La maqueta del museo de pequeño formato, la fundación en Guayos, reposaba bajo la lámpara Art Nouveau, que otra vez, se había desarmado, y que repararíamos después de la mudanza, el viaje a Nicaragua, quizás vivir lejos, lejos… vivir.

Nos habían abandonado, nadie quería verlo morir. Dios, que solos estuvimos con la muerte.

Fayad decidió hacer prueba de hombría e ir perdonando antiguas batallas líricas, afectivas, romper las destempladas lanzas de ex funcionario y perdonarse con humildad.

Le quedaba irremediablemente una falta, esta criatura.



En la foto arriba, Margarita con Fayad

*****Mis vivencias con El Moro están recogidas en la novela Amarar, que si dios salva, se publicara un día.


 
Tomado de la página amiga de Efory Atocha http://www.eforyatocha.com/

jueves, 29 de octubre de 2009

Poemas a un angel.

pasa tus alas por mi cara en la noche eterna
para saber, que aún sin tocarme, estas cerca.




Descuella tu estilizada figura
sobre la faena que me aguarda
la memoria no logra retener
los muchos nombres

Todo lo construido es ajeno en el tiempo
cuanto poner y quitar la tienda
cuanto vagar en el desierto
sin un atisbo de señal
para el regreso

En la arena cada pisada me hunde
y cuesta andar a tramos
agobiado por el sol
de un verano anquilosado
denso y pesado como
miel de purga

Asesto golpes de timón a la nave
pero es falso rumbo
espejismo
solo brillo de acero
resplandor inacabado

tus alas plegadas ante mí
atenúan el destello
amortizan
duermen
ocultan el rumbo
más dejan vivir la historia

Un poco de aquí, un poco de allá
la compañía incorpora
sus propios cuentos
de amores y serpientes

Gente de un mundo desconocido
de penetrante hazaña en la nieve
para medir los pasos
de todos entre tanto calor
y soñando,

¿Estaremos delirando?

Subo casi
camaleonicamente
por tu cintura en descubierto
bañada de sudor frió, salado
pegajoso
me aferró a los olores de una vida
que no cesa
caigo y me levanto
juego a estar en la frontera del vació

Caigo al fin hasta tus brazos que me esperan
lucido tal vez
inconsciente
en una jornada de amores que no acaba.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Cuando no tenga.

Cuando no tenga más aliado el poeta, que la sombra
deshecha, de una tarde cualquiera
enfundado en su atuendo de guardabosque
podrá la brisa enternecer su estrofa
pero su verbo radiante encenderá la vida.