jueves, 18 de julio de 2013

Las llaves

Las llaves
 
 
Rodrigo hacía mas de tres años que no veía a su amigo Matías. Desde que este último decidió mudarse a Quilmes y dejar el barrio de Caballito, donde vivía a pocas cuadras de él.
Amigo con el que compartieron muchos años de la facultad, salidas, o reuniones.
Hasta que un Sábado se propuso ir a visitarlo.
Pensaba que seguramente lo recibiría con su mujer. Le presentaria a su hija que nació hace varios meses. Además de mostrarle su nuevo hogar. Hablarían de sus trabajos, ya que ambos son abogados, de sus vidas. Por ahí tal vez recuerden viejos momentos. Como las veces que iban a bailar, las partidas de truco que hacian en la casa de Maximiliano, otro amigo que tenían en común. O el año que se recibieron y los festejos de graduación.
También se harían bromas de fútbol. Ya que él es de Boca y su amigo de River y conversarían sobre música debido a que tienen gustos parecidos por bandas como La Renga, Los Redondos, Guns N Roses etc. Ademas quería saber lo que iba a preparar su mujer. Ya que a ella le encanta la cocina.
Una vez que terminó de almorzar hizo lo de siempre. Juntó la mesa, pasó un trapo y lavó plato, vaso y cubiertos. Para después hacer una siesta, bañarse y salir a lo de Matías. Como el cesto de basura ya estaba colmado decidió cerrar la bolsa y ponerla en el depósito que se encuentra en el pasillo, a pasos de su departamento. Salió. En el momento en el que estaba colocando la bolsa sintió un golpe. Levantó la vista y vió que se le cerró la puerta. No lo podía creer. Se quedó atontado. Sin saber que hacer o donde ir. No tenía las llaves. Estaba en ojotas. Y a su cuerpo solo lo cubría un calzoncillo.
Probó recurrir al encargado. Pero tocaba el timbre sin que nadie responda. Fué a planta baja. Permaneció varios minutos ahí hasta que entró una señora. Esta gritó al verlo así. Y Rodrigo aprovechó y salió a la calle. Iba a buscar ayuda a la casa de los padres, ya que estos tienen otro juego de llaves. Estos vivían como a cincuenta cuadras de donde estaba él. Ovbio que no iba a tomar ningún colectivo, ya que no llevaba dinero encima y no soportaría las miradas de los pasajeros. Paró varios taxis, pero sus conductores, al verlo como se hallaba vestido no solo que no lo llevaban, sino que tambien se burlaban o le decían cosas. Así que optó por ir caminando. cuanto mas ligero mejor. Para no soportar las miradas de la gente. Sin enbargo esto no pudo evitarlo. Porque los que lo notaban le gritaban cosas como " facha", " desgenerado", " gato" , " enfermo" , " homosexual" , etc . Hasta le tocaban bocinas de los autos.
Llegó por fin a la casa de sus padres. Vió que la persiana estaba cerrada. Tocó el timbre varias veces pero estos no contestaban. Enloqueció. No sabía mas que hacer. Solo ahí, sin plata, casi sin ropa. Golpeó la puerta sin obtener éxito alguno. La seguía golpeando cada vez con mas fuerza y gritando. Justo pasó un patrullero. Se detuvo. Bajaron dos oficiales y le preguntaron que hacía. Le pidieron documentos. El le contó la historia pero no le creyeron. Lo subieron al auto y lo llevaron a la comisaría. Ahí le hicieron anotar los datos. Pidió un telefono para llamar a sus padres pero era en vano. Sus celulares estaban apagados, asi que les mando un mensaje de voz. Y el de la casa nadie atendía.
De modo que lo esposaron y lo mandaron a una celda.
Recien pudo salir a la mañana siguiente, cuando pudo venir su padre a buscarlo.

2 comentarios:

Angel Collado Ruiz dijo...

El cuento está excelente me da gusto que sigas por buen camino hermanito, un detalle, no se como lo veas, ojota, ahí el cuento me pierde, al no saber que sea, pijama, sin nada, no lo se. Por lo demas es fluido y se lee de un tirón! Un abrazo!
Espero otros!

Gustavo dijo...

Hola Angel. Bueno muchas gracias. Y ojota es una especie de chinela. Un calzado liviano de goma que te cubre solo el empeine del pie. Se usa mas que nada en verano tipo en la playa, lugares de recreación. etc
Te mando un fuerte abrazo para vos también y te deseo la mejor de las suertes. Saludos