viernes, 20 de junio de 2014

Las hojas y las letras

Las hojas y las letras


A Esteban le gustaba escribir cosas que se le iban ocurriendo. Notas, textos, algun cuento o poema tal vez. Los escribía para luego releerlos y corregirlos cuantas veces él creia necesario. Luego los guardaba en una carpeta que tenia en un cajon.

Y mas tarde, con el avance de la tecnologia, tambien lo hacía desde su computadora. Para despues imprimirlos y archivarlos.

Una mañana quiso hacer lo mismo. Se le antojaron unas frases. Intentó llevarlas al papel. Tomó una birome pero esta no le anduvo. Al probar con otra tampoco. Fue por una tercera y le pasó lo mismo. Le resultaba extraño que todas no le anduvieran al mismo tiempo. Porque que cada tanto una le dejara de andar era normal. Pero no todas a la vez.

A la noche, al volver intento de nuevo pero tampoco tuvo suerte. Probó hacerlo en el formato word de su computadora. No llegaba a escibir la primera letra y se borraba automáticamente. Despues la máquina se quedaba colgada y no podía hacer mas nada. La reiniciaba pero le pasaba siempre lo mismo. No encontraba explicación para ello. Porque todo lo demas funcionaba normalmente. De modo que la computadora no aparentaba tener ningun problema. 

Al otro día Esteban fue a la librería a comprar dos biromes mas. La señora que lo atendió las probó en un papel . Estas funcionaban normalmentre. Llego a su casa. Se acordó que debía comprar algunas cosas que le faltaban en el super. Las anotó con una de estas lapiceras. Iría despues que terminaba de escribir lo que no pudo en la jornada anterior. Sin embargo esta vez tampoco pudo. Las biromes dejaron de andar. Encendió la computadora y le volvia a ocurrir lo mismo de la noche pasada. Empezó a preocuparse. Le resultaba insólitos estos hechos. Que nada le funcione a la vez. 

Salió enojado al supermercado. Compró leche, gaseosa, pan, galletitas, fiambre, algo de frutas y verduras. Regresó a su casa. Acomodó los alimentos en los distintos sitios de la cocina. 

Despues otra vez a su pieza a continuar su lucha. Sacudió las biromes. Las probó y andaban normalmente, incluso las que tenía de antes. Pero otra vez, cuando quiso seguir con lo que quería anotar, ninguna le anduvo. Cargado de ira, Esteban empezó a aprietar las biromes contra la hoja haciendo mamarrachos. Estas funcionaron normalmente. De nuevo prosiguió a continuar con lo que se había dispuesto. Cosa que le resultó en vano. No sabía mas que hacer o pensar. Probó con la computadora y era exactamente lo mismo. Andaba internet, podia jugar, leer y comentar paginas, entrar en facebook, youtube, chatear, etc. Pero cuando quería escribir algo en word se colgaba y no podia usarlo. 

Esteban caminó al placard. Sacó del cajon la carpeta donde tenía todas sus cosas. No pudo creer lo que observó. Todas las hojas y papeles en blanco. Como si jamás fuesen escritas. Le vino un ataque de nervios. Todo lo archivado allí durante meses, años, incluso muchos pasaban la década. Se tiró vencido a la cama. Jamás tuvo o vio algo así. Era insólito. No sabía a quien reclamar. Lo demas funcionaba a la perfección. Solo le ocurría cuando él queria escribir algo. O peor aún, lo almacenado de antes. Tantas palabras, poemas, cuentos. Todo quedó perdido. Si se acordaba de algunos debería volver a escribirlos de nuevo, aunque ahora le resultaba imposible, y otros quedaron perdidos para siempre.

Durmio durante varias horas. A la noche para despejarse comió algo y se quedó mirando television. Sin embargo por mas que lo intentara jamas podia dejar de pensar en todo aquello. 

A la mañana siguiente Esteban fue a tomar de nuevo el cuaderno. No se daba por vencido. Sin embargo este lo esquivaba. Intentaba agarrarlo y se escapaba. Como si fuera un mosquito. Probo con la birome y le pasaba lo mismo. Con otra y tambien. Esto lo lleno aún mas de sorpresa. Intento varias veces hasta que estos utensillos le ganaron por cansancio. 

Fue al baño y se mojo la cabeza. Después salió a dar una vuelta a una plaza que se hallaba a dos cuadras de donde vivía. Todo estaba en orden. Los niños jugando a la pelota, abuelos conversando en los bancos, señoras que paseaban a sus perros. 

Regresó horas mas tarde. Fue a su cuarto. Abrió de nuevo el cajón donde antes tenía su carpeta con todos sus escritos. De allí empezó a salir una caravana de letras, números y signos que se dirigían hasta la puerta para despúes perderse. Una vez que la procesión termino la carpeta salió volando. Tomó su cuaderno. En la primera hoja había un enorme cartel que decía. "Estamos cansados de que nos utilicen para descargar sus sentimientos, penas, emociones, ideas, etc. Queremos ser libres. Firma: Las hojas y las letras" Una vez que Esteban termino de leer esto el cuaderno tambien salió volando.

Fue a la computadora. Puso el word y apareció ese mismo cartel.

3 comentarios:

Aniquiladora dijo...

A mí me pasa algo así y cierro el blog.

Besos.

Marina Fligueira dijo...

Hola Meulen: siento no dejar mi opinión, no alcanzo a ver las letras. De todos formas te dejo un abrazo grandote.

RECOMENZAR dijo...

Interesante como ves la vida de tus letras