domingo, 8 de septiembre de 2013

Un agujero

Un agujero
 
Aquel hombre caminaba por un desierto. Le gustaba el turismo de aventura. Ir a sitios solitarios.
De pronto se encontó con un extraño agujero. Se agachó para ver si adentro había algo pero observó que estaba todo oscuro. Arrojó una piedra y escuchó que esta daba un golpe blando contra el suelo sin rebotar. Lo que lo hizo pensar que en el fondo había arena.
Como en ese agujero cabía una persona sacó una soga se su mochila y descendió.
Abajo se encontró
con varias galerías que se comunicaban entre si por medio de pequeños pasillos. Las cuales estaban iluminadas con una luz celeste. Tambien tenian paredes hechas con diamantes y su suelo estaba cubierto de un polvo plateado. Permaneció un largo tiempo recorriendo eses sitio, sacando fotos y jugando a rosearse la piel con ese material que había en el piso.
Cuando salió sintió que podía moverse con mayor agilidad. Al mirarse el cuerpo notó que en su pierna derecha a no tenía la cicatriz que años atras le había dejado la mordedura de un perro. Lo que lo dejó bastante conmovido.
Semanas después, al ver que seguía de ese mismo modo llevó a un amigo que había pardido un brazo en un accidente. Apenas ingresaron
en ese lugar vieron que a este último, como si fuera por arte de magia, le creció nuevamente esa extremidad pudiéndola usar sin ningun tipo de inconveniente. Luego de varios meses también llevó a su madre, quien padecía mal de parkinson. Y en el instante en el que salió descubrió que esa enfermedad ya no existía.

Así fue como ese hombre de a poco les iba comentando su hallazgo a amigos, vecinos o familiares. Estos a su vez se lo decían a otros conocidos suyos. Hasta había varios que mandaban comentarios a los principales medios de comunicación.
Con el paso del tiempo fue cambiando el aspecto de ese lugar. Al lado de la boca de entrada se cavaron varios agujeros mas, muchos dotados de ascensores. Junto a las galerías naturales se construyeron otras que albergaban locales comerciales o patios de comidas. Y a los pocos kilómetros se estableció una ciudad.
Tambien la cantidad de visitantes se multiplicaba cada año. Quienes al principio ingresaban tímidamente y respetando las condiciones del lugar. Pero mas tarde, al ver que nadie los controlaba, lo hacían fumando o hablando en voz alta, filamaban o sacaban fotos, arrojaban papeles al piso o se llevaban diamantes de las paredes. 
Lentamente todos ellos veían que ese sitio cada vez les brindaba menos mejoras sobre sus cuerpos. Hasta que hubo un momento que dejaron de percibirlas. Situación que hizo que muchos descargaran su ira escupiendo al suelo, orinando, pateando las paredes.
Cierto día ese ambiente se transformo aún mas. La luz celeste que lo alumbraba paso a ser roja. Los diamantes que todavia quedaban se conviertieron en simples piedras. El polvo plateado que cubria el suelo fue reemplazado por cenizas. Los pocos turistas que seguían yendo ahora empeoraban. Los que tenian dificultades para escuchar se quedaban totalmente sordos, aquellos que poseian algun tumor se enfermaban de cancer.
Ante este nuevo escenario las autoridades de aquella ciudad cercana decidieron dinamitarlo para que no siga ocasionando problemas. Pero ni bien se produjo la primera explosión el cielo se puso de un temible color negro y se oían crujidos en la tierra. Hasta que de pronte de ella empezaron a salir enormes bolas de fuego que incendiaron la ciudad matando a todos sus habitantes.

3 comentarios:

BETTIANA VÁZQUEZ dijo...

Muy interesante texto!!!
Un abrazo!!!

Angel Collado Ruiz dijo...

Cada día mejor calidad! Un abrazo!!!

Gustavo dijo...

Hola Bettiana. Bueno muchas gracias!!!
Saludos!!!
Que tal Angel. Bueno lo escriben mis manos. Y lo piensa mi mente. Hay días que lo hacen mejor y otros no tanto jaja.
Te mando un abrazo