lunes, 7 de septiembre de 2009

Ella .


El amor más bello, entre amores bellos
Entre los más puros sueños
Siembra de silencios multitud de besos
Adentro tiembla la vida
Con la poesía de sus ojos limpios
Corren por las venas seda de palabras
Sentimientos desconocidos
Dando vida ella
Altera las horas
Desandando los instintos
Crea y alfombra una silueta que alberga
Destinos prometidos
Allá en la boca deseada
En los brazos ansiados
Cerca del fuego de la existencia
Triangulo de vida
Entrada a los placeres prometidos
Amor de canciones antiguas
A la orilla de los recuerdos
A la media noche de la vida
Labios pronunciando mágicas palabras
Caricias brotando de manantiales nuevos
Soles descomunales en la noche fría
Entre brazos deseados
Ya no mas ausentes
Entre los más puros sueños
El amor más bello, entre amores bellos.


Pintura : Rene Portocarrero.

Sueño que regreso.


Sueño con casas destruidas
en calles olvidadas
fantasmas del pasado
que salen a buscarme.
Entre los ventanales
Las mujeres sin rostro
Mirando a la nada
Esperando sonrisas
Que pasaron de largo
Y se fueron un día
Muriendo muy lejos.
Soñé que estaba allí
Entre manos conocidas
Extendidas y marchitas
Sin recordarme
Mirando mis ojos
Mirando mi cara
Solo gestos adustos
Entre ambos cruzaban.
Al pasar por la calle
Donde una vez vivía
Entre ruinas y lodo
Los espectros aullaban
Unos arrodillados
Otros furiosos
En su impotencia
Todos llorosos y avergonzados
A la espera de algo
Refugio de pasiones.
Me senté cabizbajo
En la banca olvidada
Donde antes estaban
Escritos nuestros nombres
Y mire temeroso
Por la puerta entreabierta
A la sala ruinosa
De mi casa antes bella
Donde no hay vida ahora
Tras un soplo de viento
Que destruyo el encanto
De los lápices bellos
De los pianos tocando
Hermosas melodías
Y los niños que pasan
Camino de la escuela
Entre los ladrillos rotos.
Una raíz persiste
Negándose a morir
Corren ríos plateados
Al lado de la acera
Bañados por la luna
Las luces todas bajas
Como de candilejas
Al borde de un teatro
Que cediera el espacio
A la beneficencia
Sin mas callar arrecia
Del hondo pecho el llanto
¿Por qué hasta tanto vuelvo?
¿Por qué estando ya muerto?

CARTA. Fayad Jamís.

Mira, muchacha, de pronto sentí ganas de escribirte una
carta
para entregártela yo mismo y leértela yo mismo. No
quiero
olvidar tantas cosas que debo decirte y por eso me valgo
de pluma y papel. Te leeré esta carta sentado en aquella
roca
en que los dos hablamos casi por primera vez, y casi
sin darnos cuenta comprendimos que la vida nos puso
pecho a pecho.
El tiempo que durará tu ausencia desbordará una noche
de vigilia con estrellas, con mosquitos, con estas voraces
ganas
de comerte tu sonrisa, de hacerte descomunalmente
mía,
como si no existieran los ómnibus, las gentes y las horas.
Estoy a punto
de llorar pues de pronto me acuerdo de que no estamos
solos en el mundo,
la noche se desliza. interminable, sobre los árboles
impasibles,
sueño una pesadilla en que tus besos caen al agua como
piedras
mientras estoy atado de pies y manos , amordazado,
debatiéndome inútilmente.
Pero no, no es verdad. Estoy despierto, sé que a pesar
de todo
nos amaremos locamente, como si mañana( ahora
mismo)
fuera la última vez, como si éste fuera el gran amor de
nuestras vidas,
como si éste pudiera ser otro que el gran amor de
nuestras vidas.

Amor que soy.



Tierra fértil de los sueños
Líneas cristalinas
fino hilo de aguas
A la sombra de las acacias
Escucho cantos delicados

Otoño de hojas que se esparcen
El viento alza hasta tus ojos
Te cubren como abejas
Nerviosas al encuentro
Dentro te poseen
En la caricia intima de los pensamientos
Rendido a todo el amor entrega
figuras nuevas
Brotando pequeña entre las hojas que caen
Una danza de tejidos secos
Y ramas muy delgadas
tus dedos frágiles
Diminutos consuelos, acarician sin palabras.

sábado, 5 de septiembre de 2009

VENDRÁN TIEMPOS DE BONANZA

Con el poder de la oración, si la practicamos tenemos la esperanza
en nuestro camino a Dios encontrar,
….Él nos proveerá tiempos de bonanza
y la maravillosa creación de la naturaleza para disfrutar.

Será la fuente infinita de alimento para nuestra alma,
si todos nos unimos en acciones humanitarias
para generar cambios en las dormidas pequeñeces
todo sin prisa, sin pausa, moderando nuestra calma.

De lo complejo a lo simple haremos de nuestras vidas un juego
como la diversión de un niño, con virginal sabiduría,
sin olvidar al caído estirando nuestro brazo para levantarlo
con el poder de Hércules en nuestra mente, derramando ALEGRIA !!!

En el Sermón de la Montaña he leído…
justamente que la FÉ mueve montañas
y así siempre lo he creído,
por esto siempre hago mi oración todas las mañanas.

Si quieres en tu propio océano navegar
llena tu espíritu, con las gotas del amor
busca tus palabras sagradas para darle color
encontrarás armonía en tu corazón, te podrás aliviar.

Sebastián Alonso Corral-05-09-2009.-
dedicado a Tati Di Nardi, mi guia espiritual

Lezama & Granados

Ediciones Iduna y Ediciones Itinerantes Paradiso, ambas de
Miami, le invitan a la presentación de Diván de Lezama Lima, una compilacion de ensayos de Ignacio T. Granados Herrera; que tendrá
lugar en la librería Agartha Secret City de Coral Gables, el próximo 13 de
Septiembre.

133 Giralda
Ave. Coral Gables
Fm 33134
T. 3054411618
a las 7 de la noche.

Nota: Margarita García Alonso, nuestra amiga y colaboradora de esta casa, está con problemas con su PC y me ha pedido que le suba este post. Espero y deseo que pronto se arregle ese pequeño problema y ella misma pueda subir sus post.
Muchas Gracias

Puerto Nuevo



Amaba esas casitas de tejas
que florecían en el cerro
corrían los niños desbocados
jugando con sus perros
soñando ser pescadores
o recorrer mar adentro
en busca de una esperanza
viajando lejos del pueblo.

Por noches vi tantas veces
la mar vestida de luceros
parecía un mar fantasma
llamando a los boteros
bajo un manto de lluvia
al amanecer volvía
la barquilla repleta
con mariscos y meros.

Cuando vuelva a ese puerto
por sus callejas mojadas
bailaré un vals florido
entre bosque y playa
el sol vendrá a soñarnos
por sobre el volcán nuestro
y nacerán flores nuevas
por ese pueblo desierto.
Meulen

*Por mis amigos(as) del pueblo que se niega al olvido.

El desierto

Había una vez un desierto formado por arena y rocas. Muchas de ellas se destacaban por sus colores atractivos, como blanco mezclado con violeta, verde con rosa. Las cuales brillaban con la luz del sol y se hacían aún mas bellas.
Otras en cambio sobresalían por sus extrañas formaciones,ya que algunas de asemejaban a animales, otras a pirámides.
Pero entre todas había una que era de un opaco color gris y no presentaba ninguna formación especial. De modo que no tenía la misma belleza que las demas y siempre pasaba inadvertida ante los ojos de los cientos de turistas que visitaban esa región.
Cierto día llegó allí un grupo de expertos para analizar el material con el que estaban compuestas esas rocas.
Y mientras adentro de las primeras no encontraron nada interesante en esta última se quedaron sorprendidos al ver que en su interior había una enorme cantidad de diamantes y piezas de oro.
Con el paso del tiempo esos expertos elaboraron una teoría acerca de que el valor de una piedra no se lo debe medir por su belleza externa, sino por el material que guarda adentro.
¿ Que tal si aplicamos esa misma teoría para con las demas personas?

viernes, 4 de septiembre de 2009

Sin un rincón

De repente me vuelvo al revés
Para ver si encuentro mí precio
Estoy sin sueño y me miro en el espejo y me veo
Tirando piedritas al mar
Veo el sol durmiéndose en la aguas
Un océano abriéndose
Una luz encendiéndose
Hay sonido y luz en la calzada
En el caer de la noche
Estoy agobiada de tanto pensar
De pensar, de pensar, de pensar
Me doy la espalada para verme de frente
Y me veo de perfil
Mi universo es así
Pienso en alto
Veo el cielo en el pavimento negro
Por fin busco los restos
De lo que fue mi vida
Entonces sonrío
Abro mi puerta
Voy a la calle
Y la madrugada desnuda mi ilusión
Sueño hablando con la noche
Solamente ella sabe desnudarme
Sin trancar la puerta
Vuelvo furiosa, no tuve a donde ir
Me recuesto nuevamente
En el viento de la oscuridad para dormir
Y veo como duerme la naturaleza
Olvidando la embriaguez y las locuras del día
Y me invento una melodía bastante calma
Y así vuelvo a sonreír
Busco cobijo en las puntas de los pies
Hace calor, pero el miedo me pide que me cubra
Ahora ya estoy relajada
Lo abstracto aparece
Trato de dividirme pero el sueño me lleva
Me aturde
Estoy fluctuando
Ya no me río sin razón
Pero sigo soñando
Y soñando, y soñando
Paro
Mato la curiosidad de mirar las cosas
Y veo la vida que se va.

Necesidades

Y me vengo de la necesidad de vivir
Viviendo la necesidad de ser feliz
Para cerrar las cicatrices de los momentos
Tristes que marcan el alma

El mundo no es solamente infelicidad
Pero es verdaderamente un pedazo
De la sonrisa que venga en cada mirada
Hasta tornarse completa en el rostro

Se secan las lágrimas
Pero se quedan aquí y allí gotas saladas
Porque la playa termina aquí y allí
Y llora cuando el sol no viene

La lámpara se apaga y los fósforos
Se encienden parpadeando en la platea
El palco está entre lo oscuro y el brillo
Y los ojos buscan la luz

Apenas una estrella que está presente
Ve que el corazón salta y la emoción aumenta
¿Quién puede traducir esta maravilla,
Este escenario tan bello?

jueves, 3 de septiembre de 2009

Tus Pasos.*



Tu imagen de amorosos pasos
La natural silueta va dejando
Ataviada de telas y colores
Como el verano llevas su alegría.
Dentro acumulando tempestades
Requiebros idos.
Besos que se vuelven cómplices
Pequeñas y dúctiles líneas del poema
Entre laberintos imagino
la sutil enredadera de tus muslos
Indagando la historia verdadera
Música discreta que dejas
perfume de selvas vírgenes y deseadas
Mientras
Sorpresivamente vivo
Algo dentro de mí
Siento latir ingrato
Tierno y sencillo
Bello.

Historia de una Niña que no tenía ni una pizca de Varón (fragmento)



" Naricita se levantó muy temprano para llevar a la muñeca muda al consultorio del Doctor Caracol. Lo encontró con cara de quien se ha tragado una víbora de cascabel rellena de escorpiones.
- ¿Qué pasa, doctor?
- Pasa que encontré saqueado mi depósito de píldoras. Me las han robado todas…
- ¡Qué tragedia!- dijo la niña, preocupadísima. Pero ¿No puede fabricar otras?
- Imposible. Ya murió el escarabajo boticario que hacía las píldoras, sin revelar a nadie su secreto. El infeliz ladrón sólo me ha dejado una, que no sirve para este caso porque no se trata de una píldora parlante.
- ¿Y ahora?
- Ahora es necesario una operación quirúrgica. Le abro la garganta a la muñeca y le pongo dentro un poco de habla – respodió el doctor, afilando su cuchillo. En ese momento se oyó un gran barullo.
- ¿Qué será? preguntó la niña sorprendida.
- es el papagayo que llega declaró el doctor.
Como no encontrara las píldoras, mandó que trajeran un papagayo charlatán para matarlo y extraerle el habla que iba a poner luego en la muñeca. Naricita se indignó ante tal barbaridad.
- En ese caso no quiero!Prefiero que se quede muda antes que sacrificar una pobre ave.
- ¡No quiero! ¡No admito que se le torture!
El Doctor Caracol quedó apabullado porque sin píldoras ni papagayo era imposible curar a la muñeca. Ordenó mientras tanto, que entrase el segundo paciente.
Trajeron entonces a un sapo en una carretilla. Tenía que venir sobre ruedas a causa de una hinchazón en su vientre. El famoso cirujano le abrió la barriga al sapo y le extrajo unas piedritas. Al mirarlas a la luz su cara se cubró de sonriras.
- ¡No es una piedra!- Es una de mis píldoras. Volvió a meter la pinza y saco otra. Y así hasta completar 99. ¡Había sido el sapo el ladrón del remedio maravilloso!… Su alegría era enorme.
Como no sabía curar sin las píldoras milagrosas, había temido que lo echaran de su puesto.
- Ahora sí podemos curarla- dijo, después de haberle cosido la barriga al sapo. Escogió una píldora y se la dio a tomar a la muñeca.
- ¡Trágala de una vez! Gritó la niña. Y no hagas tantas muecas que se te va a reventar un ojo.
La muñeca tragó la píldora y comenzó a hablar al instante. Lo primero que dijo fue: “¡Tengo un horrible gusto a sapo en la boca!” Y habló, habló, habló más de una hora sin parar. Hablo tanto que Naricita su dueña, atormentada pidió al doctor que le hiciera vomitar esa píldora y le diera otra menos fuerte.
- No es necesario- le dijo. Que hable hasta que se canse. Después que haya hablado unas 3 horas seguidas se calmará y hablará como lo hace toda le gente. Lo que sucede es que tiene charla depositada que debe expulsar. Y así fue. Habló durante tres horas s
- ¡Gracias a Dios!- exclamó la niña. Ahora podemos conversar como la gente y saber quien fue el que te atacó. Vamos, cuenta todo el caso.
La Muñeca se estiró entera y empezo a decir con su fina voz de trapo:
- Esa vieja gruñona me arañó la cara y me golpeó la cabeza con tanta fuerza que me dejó dormida. Sólo desperté cuando el doctor Cara de Col…
- ¡Caracol! ¡Doctor Caracol! Corrigió Naricita.
- Sí, desperté cuando Doctor Cara de Col me pegó un Lipizcón -replicó la muñeca caprichosamente-.
- Se dice Pellizcón- dijo la niña y se metió la muñeca en el bolsillo. Notó que su habla no estaba bien ajustada. Comprobó también que era de genio obstinado, dura de entender por naturaleza, petulante y que pensaba respecto de todo de un modo especial, muy suyo. "

El Poder de la Palabra
http://www.epdlp.com/

José Bento Renato Monteiro Lobato (Taubaté, 18 de abril de 1882 — São Paulo, 4 de julio de 1948) fue uno de los más influyentes escritores de literatura infantil en Brasil durante el siglo XX. Fue un pionero en este campo de la literatura en su país y ganó popularidad por el carácter educativo, como también divertido, de las obras que dirigía a este público, que conforman la mitad del total de su producción literaria. La otra mitad se compone de numerosos cuentos, artículos, críticas, un estudio sobre la importancia del petróleo y una única novela, El presidente negro, donde expone sus ideas sobre eugenesia y superioridad racial y de géneros.

Obtenido de http://es.wikipedia.org/wiki/Monteiro_Lobato

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Harry Potter y la Pantalla de Plasma !! (Parte n + 1)


El conglomerado mundial se aboca abiertamente, con un sentido hierático de preferencia y pertenencia, por senderos que si bien parten de un lugar común: la raza humana, y discurren, en principio, sobre la misma linea direccional: la necesidad de sentirnos reconocidos, y por extensión realizados dentro de un grupo social, muestran una abertura en ángulo cada vez más evidente entre un sendero y otro.

La influencia mediática, con un esquema uniforme de penetración, cavilador y centrado en recubrir tan solo la epidermis y el hueso craneal, ha logrado moldear a su antojo una buena porción de nuestra especie, convertida ya en amorfa masa cárnica que no distingue jerarquias entre Donatello y un Don Nadie, entre Victor Hugo y un campeón de Boliche. Y no obstante, enarbola su bandera de comparsa y lentejuelas con total incontinencia, promoviendo una vida de incentivo cuasi-absurdo como única verdad sobre la tierra .

Y no es que Y no es que sea el pensamiento de rebaño y superficie un fenómeno actual. Desde milenios atrás, las aves de igual plumaje siempre se las arreglaron para atravesar en bandos el firmamento. Con una diferencia sustancial: aquellas aves de antaño, grupalmente conformaron su propio cielo, aquel en que debieron desplazarse, que no volar. Nunca tuvieron acceso a un modelo de vida para consumo, ordinario pero atractivo, enlatado a gran escala y sin muchas complicaciones para el uso.

Pero el paso del tiempo redefinió el entorno. Hoy el vulgo gravita hacia el canon impuesto por el mando mediático. ¿Renacer tecnológico del Destino Manifiesto en versión 1.0 Cable-Satélite? O simplemente: ¿ dictadura de pantalla?...¿A quien le importa? Si usted se siente tan vital en el contexto al uso,si se siente tan a gusto devorando en retina, desde su turno en la cola, (el paquete informativo-acompañante...y necesario, previamente instalado en el encéfalo) la portada del libro neo-final de Harry Potter. Claro está que ya ubicado en el ambiente hogareño, dicho texto carece de valor (si es que alguno tiene), por lo que no será necesario que usted se desgaste o pierda el tiempo con su lectura (que para eso están los soportes visuales). De todas formas podrá usted considerarse un ente feliz, un sujeto nunca al borde, sino dentro del ruedo, pues compró hace 2 semanas su merecido I Pone, ahora estuvo en la cola que engendraron NBC, CNN (y/o combinaciones similares), la del Raitting total, y de paso compró el mamotreto de moda. Y lo demás, o lo mediático (son una misma cosa)...¿a quien le importa?

Es duro reconocerlo, y decepciona, pero jamás he visto 3 personas en cola para comprar algún libro de Mario Vargas Llosa, Gabriel Garcia Márquez, Jorge Luis Borges o Milan Kundera, por nombrar solo algunos de los nombres de culto en la literatura contemporánea. ¿Será que el bombardeo mediático y perenne ha obstruido la capacidad mundial de estremecerse ante lo verdaderamente válido y bello? ¿Será que carece la masa de dicha capacidad? ¿O será que carece de la voluntad necesaria para mover el pensamiento con medios propios? Y los demás,l os marginales que intentan ensanchar el ángulo, marcar distancia ¿alejándose? a hurtadillas por el otro sendero, ¿están realmente al margen del movimiento uniforme?, ¿o de alguna manera los absorbe la turba y el esquema global? Sea como fuere, no se ruborice si reconoce que algún tipo de show lo complace a usted, porque en definitiva, para que vivimos en Mediocracia.

Y aquí entre nosotros: ¿Qué le parece el Reallity de Bekham, por mucho y con poco, el mejor cerebro de la MLS, los fondos azulozos del Universo Potter, la saga iraquí, los video-letra inconexos de Paulina Rubio o el descalabro de los New York Yankees la temporada anterior. Ni siquiera se desgaste en el intento de respuesta; solo encienda la tele, compre un Diario o conecte la radio: deje que los medios hagan lo suyo. A fin de cuentas, para que recalentar su masa encefálica. Una vez más (y después otra), remítase a los medios: ellos le ayudan con todo. Asi conserva energías que mejor empleará tonificando esos músculos que mucho necesita para sobrevivir (narcisistas incluidos), porque hasta el dia de hoy, con toda la vergüenza que provoca decirlo, conservamos la esencia de la horda de tiempos inmemoriales.

martes, 1 de septiembre de 2009

«EL CASO DE LA VARA»

Damián huyó del seminario a las once de la mañana de un viernes de agosto. No sé bien el año; fue antes de 1850. Pasados algunos minutos se detuvo avergonzado; no había tomado en cuenta el efecto que producía a los ojos de la gente ese seminarista que iba espantado, temeroso, fugitivo. Desconocía las calles, iba de aquí para allá; finalmente se detuvo. ¿A dónde iría? A casa, no; allá estaba su padre que lo devolvería al seminario, después de un buen castigo. No había resuelto el tema del refugio, porque la salida estaba determinada para más tarde; una circunstancia fortuita la apuró. ¿A dónde iría? Se acordó del padrino, Juan Carneiro, pero el padrino era un flojo sin voluntad, que por sí solo no haría nada útil. Fue él quien lo llevó al seminario y lo presentó al rector:

-Le traigo al gran hombre que ha de ser, -le dijo al rector.

-Venga, -intervino éste-, venga el gran hombre, contando con que también sea humilde y bueno. La verdadera grandeza es llana. Mozo...

Tal fue la entrada. Poco tiempo después huyó el muchacho del seminario. Aquí lo vemos ahora en la calle, espantado, incierto, sin atinar con el refugio y ni el consejo; recorrió con la memoria las casas de parientes y amigos, sin quedarse con ninguna. De repente, exclamó:

-¡Voy a buscar protección en casa de la señora Rita! Ella manda a llamar a mi padrino, le dice que quiere que yo salga del seminario... Tal vez así...

La señora Rita era una viuda, querida de Juan Carneiro; Damián tenía una vaga idea de esa situación,y trató de aprovecharla. ¿Dónde vivía? Estaba tan aturdido, que sólo luego de algunos minutos le vino a la memoria la ubicación de la casa; estaba en el Largo do Capim 1.

-¡Santo nombre de Jesús! ¿Qué es esto?, -gritó la señora Rita, sentándose en el canapé, donde estaba reclinada.

Damián acababa de entrar asustadísimo; apenas llegaba a la casa vio pasar a un padre, y dio un empujón a la puerta, que por fortuna no estaba cerrada con llave ni con cerrojo. Después de entrar espió por la celosía, para ver al sacerdote. Éste no reparó en él y seguía andando.

-¿Pero qué esto, señor Damián? -gritó nuevamente la señora de la casa, que sólo ahora lo había reconocido-. ¿Qué viene a hacer aquí?

Damián, trémulo, pudiendo apenas hablar, le dijo que no tuviera miedo, que no era nada; le iba a explicar todo.

-Descanse y explíquese.

-Ya le cuento; no cometí ningún crimen, se lo juro; pero espere.

La señora Rita lo miraba espantada, y todas las criadas 2, de la casa y de afuera, que estaban sentadas en la sala, delante de sus almohadones de encaje, todas hicieron detener sus bolillos y sus manos. La señora Rita vivía principalmente de enseñar a hacer encajes, cribado y bordado. Mientras el muchacho tomaba aliento, ordenó a las pequeñas que trabajasen, y esperó. Finalmente, Damián contó todo, el disgusto que le daba el seminario; tenía la certeza de que nunca podría ser un buen padre; habló con pasión, le pidió que lo salvase.

-¿Así, no más? No puedo en absoluto.

-Si quiere, puede.

-No, -replicó ella sacudiendo la cabeza-; no me meto en los asuntos de su familia, que apenas conozco; ¡y menos con su padre, que dicen que tiene mal carácter!

Damián se vio perdido. Se arrodilló a sus pies, le besó las manos, desesperado.

-Usted puede hacer mucho, señora Rita; se lo pido por amor de Dios, por lo que usted tenga por más sagrado, por el alma de su marido, sálveme de la muerte, porque yo me mato si vuelvo a aquella casa.

La señora Rita, lisonjeada con las súplicas del muchacho, intentó despertarle otros sentimientos. La vida de padre era santa y hermosa, le dijo ella; el tiempo le mostraría que era mejor vencer las repugnancias y un día... «¡No, nada, nunca!» replicaba Damián, moviendo la cabeza y besándole las manos; y repetía que era su muerte.

La señora Rita dudó aún un buen rato; finalmente, le preguntó por qué no iba a ver a su padrino.

-¿Mi padrino? Ése es todavía peor que papá; no me presta atención, dudo que le preste atención a alguien...

-¿No presta atención? -lo interrumpió la señora Rita herida en su amor propio-. Ahora yo le demuestro si presta atención o no...

Llamó a un negrito 3 y le ordenó que fuese hasta la casa del señor Juan Carneiro a llamarlo, al instante; y si no estuviese en casa, que preguntara dónde podía encontrárselo, y corriese a decirle que tenía mucha necesidad de hablarle inmediatamente.

-Ve, negrito.

Damián suspiró profunda y tristemente. Ella, para disimular la autoridad con había dado esas órdenes, le explicó al joven que el señor Juan Carneiro había sido amigo del marido y que le había conseguido algunas criadas para enseñar. Después, como él continuara triste, recostado en un portal, le tiró de la nariz, riendo:

-Vamos, padrecito, descanse que todo se va a arreglar...

La señora Rita tenía cuarenta años en la partida de nacimiento, y veintisiete en los ojos. Era bien parecida, vivaz, divertida, amiga de la risa; pero, cuando era necesario, brava como el diablo. Quiso alegrar al muchacho, y, a pesar de la situación, no le costó mucho. Un momento después, ambos reían, ella contaba anécdotas, y le pedía otras, que él contaba con singular gracia. Una de éstas, extravagante, que lo obligó a gestos y muecas, hizo reír a una de las criadas de la señora Rita, que había olvidado el trabajo, para mirar y escuchar al joven. La señora Rita tomó una vara que estaba al pie del canapé y la amenazó:

-¡Lucrecia, mira la vara!

La pequeña bajó la cabeza, defendiéndose del golpe, pero el golpe no llegó. Era una advertencia; si a la nochecita la tarea no estaba lista, Lucrecia recibiría el castigo de costumbre. Damián miró a la pequeña; era una negrita, flacucha, un estropajo sin valor, con una cicatriz en la frente y una quemadura en la mano izquierda. Tenía once años. Damián reparó en que tosía, pero para adentro, sordamente, para no interrumpir la conversación. Tuvo pena de la negrita, y resolvió apadrinarla, si no terminaba la tarea. La señora Rita no le negaría el perdón... Además, ella se había reído por encontrarlo gracioso; la culpa era suya, si es que hay culpa en decir un chiste.

En eso, llegó Juan Carneiro. Empalideció cuando vio allí al ahijado, y miró a la señora Rita, que no gastó tiempo en preámbulos. Le dijo que era preciso sacar al joven del seminario, que él no tenía vocación para la vida eclesiástica, y antes un padre menos que un padre malo. Afuera también se podía amar y servir a Nuestro Señor. Juan Carneiro, aturdido, no encontró qué responder durante los primeros minutos; finalmente, abrió la boca y reprendió al ahijado por haber venido a incomodar a «personas extrañas», y enseguida afirmó que lo castigaría.

-¡Qué castigar ni qué nada! -interrumpió la señora Rita-. ¿Castigarlo por qué? Vaya, vaya a hablar con su compadre.

-No garantizo nada, no creo que sea posible...

-Es posible, lo garantizo yo. Si Ud. quiere, -continuó ella con cierto tono insinuante-, todo se ha de arreglar. Pídale con insistencia, que él cede. Vaya, señor Juan Carneiro, su ahijado no vuelve al seminario; le digo que no vuelve...

-Pero, señora mía...

-Vaya, vaya.

Juan Carneiro no se animaba a salir, ni podía quedarse. Estaba entre un tironeo de fuerzas opuestas. No le importaba, en suma, que el joven acabase clérigo, abogado o médico, o en cualquier otra cosa, que fuese un vago; pero lo peor era que le provocaban una lucha ingente contra los sentimientos más íntimos del compadre, sin certeza del resultado; y, si éste fuera negativo, otra lucha con la señora Rita, cuya última palabra era amenazadora: «le digo que él no vuelve». Tenía, forzosamente, que suceder un escándalo. Juan Carneiro estaba con los ojos desorbitados, los párpados trémulos, el pecho agitado. Las miradas que le echaba a la señora Rita eran de súplica, mezcladas con un tenue rayo de censura. ¿Por qué no le pedía otra cosa? ¿Por qué no le ordenaba que fuese a pie, debajo de la lluvia, a Tijuca, o Jacarepaguá 4? Pero esto de persuadir al compadre de que cambiase la carrera del hijo... Conocía al viejo; era capaz de partirle una jarra en la cabeza. ¡Ah! ¡si el muchacho se cayera allí, de repente, apoplético, muerto! Era una solución -cruel, es cierto, pero definitiva.

-¿Entonces? -insistió la señora Rita.

Él le hizo un gesto con la mano de que esperase. Se rascaba la barba, buscando un recurso. ¡Dios del cielo! un decreto del Papa disolviendo la Iglesia, o, por lo menos, extinguiendo los seminarios, haría terminar todo bien. Juan Carneiro volvería a casa e iría a jugar al tres-siete 5. Imaginad que el barbero de Napoleón era el encargado de comandar la batalla de Austerlitz 6... Pero la Iglesia continuaba, los seminarios continuaban, el ahijado continuaba, cosido a la pared, ojos bajos, esperando, sin solución apoplética.

-Vaya, vaya, -le dijo la señora Rita dándole el sombrero y el bastón.

No tuvo más remedio. El barbero metió la navaja en el estuche, empuñó la espada y salió al combate. Damián suspiró; exteriormente siguió del mismo modo, ojos clavados en el suelo, agobiado. La señora Rita le tiró del mentón.

-Vamos a comer, déjese de melancolías.

-¿Ud. cree que él consiga algo?

-Lo va a conseguir todo, -replicó la señora Rita, muy segura de sí misma-. Ande, que la sopa se está enfriando.

A pesar del genio alegre de la señora Rita, y de su propio espíritu sencillo, Damián estuvo menos alegre durante la comida que en la primera parte del día. No confiaba en el carácter blando del padrino. Sin embargo, comió bien; y, al finalizar, volvió a las pillerías de la mañana. En la sobremesa, oyó un rumor de gente en la sala, y preguntó si lo venían a prender.

-Deben ser la muchachas.

Se levantaron y pasaron a la sala. La muchachas eran cinco vecinas que iban todas las tardes a tomar café con la señora Rita, y allí se quedaban hasta caer la noche.

Las discípulas, cuando terminaron de comer, volvieron a los almohadones de trabajo. La señora Rita presidía todo ese mujerío de casa y de fuera. El susurro de los bolillos y el parlotear de las muchachas eran ecos tan mundanos, tan ajenos a la Teología y el Latín, que el joven se dejó llevar por ellos y se olvidó del resto. Durante los primeros minutos, aún hubo de parte de las vecinas cierta timidez; pero pasó enseguida. Una de ellas cantó una «modinha» 7, al son de la guitarra, tocada por la señora Rita, y la tarde fue pasando rápidamente. Antes de que terminara la reunión, la señora Rita le pidió a Damián que contase cierta anécdota que le había agradado mucho. Era la que había hecho reír a Lucrecia.

-Vamos, señor Damián, no se haga rogar, que las muchachas se quieren ir. A ustedes les va a gustar mucho.

Damián no tuvo otro remedio que obedecer. A pesar del anuncio y la expectativa, que contribuían a disminuir el chiste y su efecto, la anécdota acabó entre las risas de la muchachas. Damián, satisfecho de sí mismo, no se olvidó de Lucrecia y miró hacia ella, para ver si reía también. La vio con la cabeza metida en el almohadón para acabar la tarea. No reía; o habría reído para adentro, como tosía.

Salieron las vecinas, y la tarde cayó del todo. El alma de Damián se fue haciendo tenebrosa, antes de la noche. ¿Qué estaría pasando? De tanto en tanto, iba a espiar por la celosía, y volvía cada vez más desanimado. Ni sombra del padrino. Seguro que el padre lo hizo callar, mandó a llamar dos negros, fue a la policía a pedir un «pedestre» 8 y ahí venía a apresarlo por la fuerza y llevarlo al seminario. Damián le preguntó a la señora Rita si la casa no tendría salida por los fondos; corrió a la huerta, y calculó que podía saltar el muro. Quiso también saber si habría modo de huir a la Rua da Vala 9, o si era mejor hablar con algún vecino que le hiciese el favor de recibirlo. Lo peor era la batina; si la señora Rita le pudiese conseguir una levita o un sobretodo viejo... La señora Rita disponía justamente de una levita, recuerdo u olvido de Juan Carneiro.

-Tengo una levita de mi difunto, -le dijo ella, riendo-; ¿pero por qué está con esos sustos? Todo se va a arreglar, descanse.

Finalmente, bien entrada la noche, apareció un esclavo del padrino, con una carta para la señora Rita. El asunto todavía no estaba resuelto; el padre se puso furioso y quiso romperlo todo; gritó que no, señor, que el gandul tenía que volver al seminario, o, si no, lo metía en el Aljube o en el barco de prisioneros 10. Juan Carneiro peleó mucho para conseguir que el compadre no resolviera enseguida, que pasase la noche, y meditase bien si era conveniente dar a la religión un sujeto tan rebelde y vicioso. Explicaba en la carta que habló así para asegurar el triunfo de la causa. No la tenía por ganada; pero al día siguiente iría a ver al hombre, e insistiría de nuevo. Concluía diciendo que el joven fuera a la casa de él.

Damián terminó de leer la carta y miró a la señora Rita. «No tengo otra tabla de salvación», pensó. La señora Rita mandó a traer un tintero de marfil, y en la media hoja de la misma carta escribió esta respuesta: «Juancito, o tú salvas al muchacho, o nunca más nos veremos». Cerró la carta con lacre, y se la dio al esclavo, para que la llevase de prisa. Volvió a reanimar al seminarista, que estaba otra vez lleno de humildad y consternación. Le dijo que se tranquilizase, que, desde ese momento, todo quedaba en manos de ella.

-¡Van a ver de lo que soy capaz! ¡No, que no estoy para bromas!

Era la hora de recoger los trabajos. La señora Rita los examinó; todas las discípulas habían terminado la tarea. Sólo Lucrecia estaba aún sobre el almohadón, moviendo los bolillos, ya sin ver; la señora Rita se acercó, vio que la tarea no estaba concluida, se puso furiosa, y la agarró de una oreja.

-¡Ah! ¡pícara!

-¡Doña, doña! ¡Por el amor de Dios! ¡Por Nuestra Señora que está en el cielo!

-¡Pícara! ¡Nuestra Señora no protege a las vagas!

Lucrecia hizo un esfuerzo, se soltó de las manos de la señora, y huyó hacia adentro; la señora fue atrás y la agarró.

-¡Venga acá!

-¡Señora, perdóneme! -tosía la negrita.

-No la perdono, no. ¿Dónde está la vara?

Y volvieron a la sala, una apresada por la oreja, debatiéndose, llorando y pidiendo; la otra diciendo que no, que la iba a castigar.

-¿Dónde está la vara?

La vara estaba en la cabecera del canapé, del otro lado de la sala. La señora Rita, no queriendo soltar a la pequeña, le gritó al seminarista:

-Señor Damián, déme aquella vara, ¿me hace el favor?

Damián se quedó helado... ¡Cruel instante! Una nube pasó frente a sus ojos. Sí, había jurado apadrinar a la pequeña, que por su causa se había retrasado en el trabajo...

-¡Déme la vara, señor Damián!

Damián se encaminó en dirección del canapé. Entonces la negrita le pidió por lo más sagrado que tuviera, por la madre, por el padre, por Nuestro Señor...

-¡Ayúdeme, señorito!

La señora Rita, con la cara encendida y los ojos desorbitados, exigía la vara, sin largar a la negrita, ahora víctima de un ataque de tos. Damián se sintió compungido; ¡pero él precisaba tanto salir del seminario! Llegó hasta el canapé, tomó la vara y se la entregó a la señora Rita.





1. «Largo do Capim», Plaza del Césped.

2. «Crías», en el original; persona pobre criada en casa de otra.

3. «Moleque», en el original; término aplicado en Brasil a los niños negros. Actualmente la expresión «moleque da rua» designa a los chicos de la calle.

4. «Tijuca», «Jacarepaguá», localidades de los alrededores de Rio de Janeiro.

5. «Três-setes», en el original; juego de naipes en el cual la carta más alta es el tres de cada palo.

6. «Austerlitz», localidad de Moravia en la cual Napoleón venció a los rusos y austríacos el 2 de diciembre de 1805.

7. «Modinha», canción popular urbana.

8. «Pedestre», guardia que se encargaba de capturar esclavos fugitivos. Estos personajes eran detestados por la mayoría de la población.

9. «Rua da Vala», calle del Foso.

10. «Aljube ... presiganga», en el original; el «Aljube» era una cárcel para sacerdotes, que quedaban a disposición del obispo local. La «presiganga» era el nombre que recibía un navío que recogía prisioneros y los mantenía en alta mar.

Joaquim Maria Machado de Assis (1839-1908)fue un escritor brasileño, y uno de los grandes narradores del siglo XIX. Escribió también poesía y fue un activo crítico literario, además de ser uno de los creadores de la crónica en Brasil. Fundó la Academia Brasileña de Letras.

Considerado el padre del realismo en Brasil, si bien de un realismo muy especial, con ecos de Sterne, escribió obras tan memorables como Memorias póstumas de Blás Cubas, Don Casmurro, Quincas Borba o Memorial de Aires.



Traducción: Carlos Alberto Pasero

AGRADECIMIENTO Y BIENVENIDA.

Deseo agradecer, amplia, ancha y calurosamente a mi amiga Carmen, su vitalidad, entusiasmo y sonrisa única, haciendo un homenaje con pocas palabras. A esta creación tan necesaria, además de hermosa. La palabra requiere de un marco adecuado, como una buena obra de arte, se muestra a la vista de quienes la observan. Deseo que lo hecho reditué en salud y bienestar, ya que sospecho esta enferma de vacacionitis, un virus muy disfrutable, pero desgraciadamente no contagiable, confieso que sin ser sarcástico, tuve que recurrir al diccionario de la lengua española y con dificultad encontré la tan ansiada palabra. Desterrada de la realidad que circunda a muchos seres de este planeta en extinción, si amigos que siguen los planteamientos sin base de los Testigos de Jehová, en vías de extinción. Digámoslo de una manera honesta, a punto de llevárselo el carajo, de tanta injusticia y odio sembrados, frutos desagradables que ahora cosechamos.
Por ello y en total broma, digo de Carmen y sus merecidas vacaciones,
Con todo el aprecio y cariño que se te tiene.
Empecemos pues a conjugar visiones de personas y personajes. En este blog, que amamos y deseamos sea integro un proyecto internacional. Con dedicatoria a las letras, al pensamiento creativo, a las bellas y no tan bellas artes, al ser humano como motor de desarrollo de cultura. De amor al prójimo, con un fuerte aplauso virtual para Carmen y con una bienvenida calurosa para los demás amigos, que se integran.
Lamento mucho que no escuchen los mariachis dar la bienvenida con ese Son de la Negra, algún día lo escucharán, mientras un abrazo a cada escritor y artista. Y a ustedes que leerán con entusiasmo lo publicado en este peridico/revista/blog o casa de ustedes como prefiera llamarlo.
Gracias a todos. Los quiero.