sábado, 5 de septiembre de 2009

El desierto

Había una vez un desierto formado por arena y rocas. Muchas de ellas se destacaban por sus colores atractivos, como blanco mezclado con violeta, verde con rosa. Las cuales brillaban con la luz del sol y se hacían aún mas bellas.
Otras en cambio sobresalían por sus extrañas formaciones,ya que algunas de asemejaban a animales, otras a pirámides.
Pero entre todas había una que era de un opaco color gris y no presentaba ninguna formación especial. De modo que no tenía la misma belleza que las demas y siempre pasaba inadvertida ante los ojos de los cientos de turistas que visitaban esa región.
Cierto día llegó allí un grupo de expertos para analizar el material con el que estaban compuestas esas rocas.
Y mientras adentro de las primeras no encontraron nada interesante en esta última se quedaron sorprendidos al ver que en su interior había una enorme cantidad de diamantes y piezas de oro.
Con el paso del tiempo esos expertos elaboraron una teoría acerca de que el valor de una piedra no se lo debe medir por su belleza externa, sino por el material que guarda adentro.
¿ Que tal si aplicamos esa misma teoría para con las demas personas?

3 comentarios:

amor que soy dijo...

¿y cómo saber lo que hay dentro antes de abrirlo? ¿y cómo saber nunca nada si nada es definitivo?

Carmen Rivero dijo...

Hola Gus, tienes mucha razón en eso que dices...la verdadera belleza está por dentro y no se trata de una frase hecha, no, es una realidad como un castillo.
Que bueno poder contar contigo en este espacio.
Besos

angel collado ruiz dijo...

Gustavo, felicidades, bienvenido, abrazos, que bueno contar con tu compañia.
Te queremos hermano, ya sabes, angel