martes, 19 de enero de 2010

LIBRO SOLIDARIO para ayudar a las víctimas del terremoto de Haití






Hagamos un libro solidario con el fin de que la recaudación vaya a parar a Cruz Roja en su ayuda a Haití. Creo que no es una propuesta descabellada, como muy poquito podemos conseguir mucha esperanza. Qué este movimiento novel se convierta en muchas sonrisas. ¿Me ayudáis con la propuesta? Todo lo que venga será bien recibido. Cuentos, poemas, ideas, imágenes, fotos…colaboraciones de temática libre y de extensión igualmente.
                                         
Necesitaré apoyo de las editoriales de autopublicación para este proyecto. Se publicará en LibroVirtual, en Bubok...

Ya tenemos titulo para el libro, una persona muy especial -Jose Manuel Lopez Martin- nos ha regalado este titulo "letras regaladas a los que quieren soñar". Muchas gracias compañero!!!!!

PODÉIS ENVIAR VUESTRAS COLABORACIONES A
soadelf83@hotmail.com

Silvia Ochoa Ayensa

Esta hermosa iniciativa nace de lo más profundo del corazón de los seres humanos que observan impávidos el dolor de sus herman@s con la tremenda sensación de la impotencia ahogando sus pechos. Acabo de enviar invitaciones a tod@s mis bell@s amig@s, sanadores escritor@s, ilustrador@s, personas comprometidas...bellísimas personas. Tengo la absoluta certeza de que entre todos y todas haremos un trabajo bello. El corazón de la tierra late de alivio, hace días que llora desconsolada; tuvo que estornudar, no le quedaba otra opción que estornudar, llevamos demasiado tiempo tocándole las narices, tiene la paciencia de una madre pero todo tiene un límite, y como una madre llora también lo que ha ocurrido, todos y cada uno de sus habitantes son sus hijos e hijas queridos/as....¡qué lástima que haya tenido que ser así! Actuemos como la gran familia que somos como EL TODO que somos, por nuestros y nuestras hermanas y por nuestra madre que llora su dolor.

Teresa Delgado Duque.
 



La página que me está ayudando con el proyecto es LibroVirtual. Aquí podéis encontrar más información.


Black.

Black.

Black se la pasaba jugando en el taller de Ernesto. Mordía las herramientas, se subía a los autos que le dejaban los clientes. Tampoco faltaban las veces que iba a correr al baldío que había enfrente para después volver con alguna rama en la boca. Y luego de cada lluvia salía a la vereda a espantar a las palomas que se bañaban en los charcos de la vereda empapándose todo.
Ernesto hacía varios años que lo tenía. Se lo había regalado un amigo. Cuando su perra tuvo cinco cachorros y no pudo hacerse cargo de todos. Desde entonces él lo crió. Siempre lo bañaba, cada tanto lo llevaba al veterinario. Ademas de hacerle mimos y darle comidas con buena cantidad de alimento.
Un día Ernesto murió. De repente Black se vió solo y sin nadie que lo cuide. Lloraba, le lamía la cara. Iba inquieto de un lado a otro como esperando que se despierte, cosa que jamás ocurrió.
Cierta mañana decidió irse. Recorrió calles, caminos de arena y alguna que otra avenida. Por las noches ya no dormía calentito en su cucha, sino que lo hacía en la vereda. Soportando el frío de las baldosas junto al viento que le helaba el cuerpo. Para calmar la sed tomaba agua de la zanja. Y solo comía cuando encontraba algo en la basura o algún resto de pescado en la playa. Lo que hizo que adelgazara varios kilos.
Otra vez tampoco la pasó muy bien. Unos perros devoraban el cuerpo de una gaviota que había caído muerta en un descampado. Apenas fué a dar un mordisco varios de ellos lo atacaron provocándole heridas en el lomo.
Mas tarde encontró una obra. Si bien no era el lugar ideal estaba mejor que antes. Sus ocupantes muchas veces le ponían un enorme tacho con agua para que tome y cuando hacían asados le daban las sobras. Allí tuvo que acostumbrarse a la presencia de un gato. Primero se llevaban mal. Se peleaban por la comida, por quien iba primero a tomar agua. Black lo mordió varias veces. Al tiempo que este le dió unos cuantos rasguños. Pero luego se fueron acostumbrando a convivir. Jugaban, se repartían la comida. Y dormían uno pegado al otro para cuidarse y darse calor.
Cierto día, debido a que el dueño de esa futura casa se quedó sin plata, esa obra quedó suspendida y sus ocupantes no vinieron mas. Así que Black tuvo que salir de nuevo a la calle a pelear por su supervivencia. Al principio lo hizo junto a su nuevo amigo. Este se trepaba a los árboles para cazar pajaritos y él los despedazaba separando la carne buena de la que no sirve. Después este último se fué tras una gata y Black no lo volvió a ver.
Hasta que finalmente llegó el verano. Al igual que como ocurría año tras año ese pueblo volvía a llenarse de gente. Familias enteras que aprovechaban para estar juntas, fuera del ritmo que imponen la escuela o el trabajo. Abuelos que buscaban tranquilidad o grupos de muchachos que veraneaban siempre allí y se conocían desde hace tiempo. En esa época era cuando Black mejor estaba. La gente al verlo lo acariciaba, le dejaba agua y comida en la puerta de su casa. En la playa los niños le jugaban tirándole pelotitas o discos de plástico.Una tarde una señora paseaba a su perra. Era de raza siberiana. Pelo blanco y ojos grises. Todo lo contrario de Black, que era bien negro. Se le acercó y estuvieron olfateándose un largo tiempo. Luego la señora se la llevó haciendo que Black volviera a quedarse solo. Sin embargo y sin que su dueña sepa la siguió. Vivía en un chalet de un piso. Con ladrillos en las paredes, tejas rojas y puertas y ventanas de madera barnizada. Allí se pasaba los días. Yendo y viniendo desde el interior de la casa al jardin que había en la entrada. El cual tenía un pino y varios malvones color fucsia.
Al llegar la noche y una vez que se apagaron las luces de la casa apareció Black. Entre las maderas de la verja alcanzó a ver que la perra dormía en el jardin. La saltó. Ella se despertó de un susto. Pero al ver que era él se tiro boca arriba en el pasto dejando que la olfateara. Después ella se levantó y empezó a hacerle lo mismo. Estuvieron un largo tiempo así. Hasta que apareció el dueño. Quien al verlo a Black lo corrió con un palo hasta echarlo. Y a su perra la metió adentro cerrando la puerta de calle.
Otro día los jefes de aquella familia dormían la siesta. Sus dos hijos estaban en la vereda. Jugando con una pelota junto a varios amigos. Loba, su perra, los acompañaba.
De pronto llegó Black. Ella se levantó y corrió hacia él. Después ambos se revolcaron. El intentó subirsele encima pero los dueños de Loba se lo impidieron. Lo que hizo que Black se marchara a paso lento. Con la cabeza gacha y la cola entre sus patas de atrás.
Una tarde la señora tomaba sol en la arena. Tenía los ojos cerrados. El resto de la familia había ido al agua. Apenas vió a Black Loba fué en silencio hacia donde estaba él. Se saludaron olfateándose y lamiéndose hasta que empezaron a caminar.
Luego de recorrer varios kilómetros llegaron a un lugar solitario, bastante alejado del pueblo. Allí se bañaron. Y mientras se secaban jugaban a correr a las gaviotas que bajaban a la orilla.
La luna empezaba a asomarse tímidamente. El sol de a poco se fué ocultando entre los tamariscos que crecían en los médanos. Black se metió de nuevo en el mar. Solo que esta vez regresó con un pez en la boca. Al rato trajo otro. Le dió uno a Loba y ambos se pusieron a cenar.Horas mas tarde la noche los encontró jugando en la arena. Una vez que se cansaron Loba dejó caer su cabeza sobre el lomo de Black y los dos se durmieron.
Días después caminaron de nuevo a la casa de Loba pero sus ocupantes ya no estaban.
De a poco las semanas fueron pasando. Ya terminaba el verano. Se notaba en los días, que eran menos largos y calurosos. Y sobre todo en las casas, que volvían a estar cerradas y con el pasto cada vez mas alto. Ellos seguían siempre juntos. Jugaban, se revolcaban en los médanos, en algún baldío o en el medio de la calle. Total no había nadie. Solo en raras ocasiones pasaban autos, bicicletas o personas caminando. Razón por la cual tambien hacían el amor libremente, sin que nada los interrumpa.
A medida que los meses pasaban Loba notaba que le costaba correr o hacer fuerza al tiempo que no paraba de engordar. Varios perros callejeros habían intentado acercarse a ella pero Black se encargó de espantarlos.
Hasta que un buen día de su vientre salieron cuatro cachorros similares a Black.

domingo, 17 de enero de 2010

Sigo

Sigo

Sigo caminando por esas calles
sin saber donde voy en realidad.


Con la luna que me mira desde el cielo
mientras el alcohol distorsiona mi cerebro.

Boliches atestados de gente,
besos pasajeros,
música a todo volume.

Y el amor que aún no lo encontré.

miércoles, 13 de enero de 2010




Ayer nacídesde la aurora al ocaso
mi espíritu en éxtasis venía
nunca se cansarán mis ojos
ver la senda de mi pasos!

Ser renacido
diáfana estrella esparcida
retenida en este espacio
años me hice mar
tantas quejas en sus aguas recogidas
dolorosos y alegres senderos
por la tierra recorrida
cielo limpio
cielo opaco
redimida y al amparo
por boca de la madre
que entona ruegos eternos
por la hija
que dejó plantada aquí abajo . . .!

En tí...


Ebria de tí
recorro tu sendero

ojos floridos destellando por el bosquedal
mi boca sedienta
se sacia en tu rocío
hilo burbujeante
venido de tu vientre dulce y fragante

así ,el mundo detenido en mis brazos
estremecida ansiedad...

Sin pedir nada te entregas
al éxtasis sin par

y existo al fin contigo
deshecha en tí sustancia líquida
diluida como la sustancia del árbol

succionando manantial
ah! , al fin existo
al fin soy
materia brivante del cosmo azulado
materia azul , tierra

mi tierra madura
mi auténtica sal.-


Desatando caminos vuelvo a encontrarte vida enmarañada
Vuelvo a encontrarte sonriendo aunque la noche
se llevó la última luz del mañana
Aunque el latido se fuga en suspiros sin retorno
Y palabras oxidadas caen desde el silencio a la nada.

Vuelvo a mirarte vida porque me hace falta
Batallar el día a día deshojando las mañanas
Desdoblando páginas de entresueños inmaduros
Y encontrar otra vez el motivo de querer
El breve resplandor de la otra alborada
Así ya no presume la muerte en mis hebras desarticuladas
Porque unidas a mis mínimas fibras
Va la fuerza de la incólume potestad heredada
Va la chispa de su grandeza a este caminante otorgada
Va el vuelo supremo del alma jamás tocada…

Por ello y tanto más vida mía
Vuelvo a recorrer tus calles siempre nuevas y magnas
Para seguir sembrando las rosas
En mi centro cultivadas
Y por tus calles conducir mis pasos
Hasta despertar al fin en mi casa amada…

jueves, 7 de enero de 2010

Permanencia

Ahora recuerdo uno, antes recordaba otro.

Día vendrá en que ninguno será recordado.

Entonces en el mismo olvido se fundirán.
Una vez más la carne unida, y las bodas
cumpliéndose en sí mismas, como ayer y siempre.

Pues eterno es el amor que une y separa, y eterno
el fin
(ya comenzara , antes de ser), y somos eternos,
frágiles, nebulosos, tartamudos, frustrados:
eternos.

Y el olvido todavía es memoria, y lagunas de
sueño
cierran en su negrura lo que amamos y fuimos
un día,
o nunca fuimos y que con todo arde en nosotros
a la manera de la llama que duerme en la leña
apilada en el galpón.



Carlos Drummond de Andrade

martes, 5 de enero de 2010

El nuevo lugar



El nuevo lugar
Aquel joven llevaba una vida ordenada. Los días de semana se levantaba bien temprano y se dirigía hacia la imprenta que le había dejado su padre antes de jubilarse. Los Sábados a la noche tampoco le gustaba salir demasiado. Prefería quedarse en su casa escuchando música, leyendo o mirando televisión. Además necesitaba estar bien para el Domingo, ya que iba a rezar bien temprano para después dirigirse a la casa de sus padres donde se quedaba a almorzar. Cuando volvía dormía una breve siesta. Luego adelantaba algunas tareas de su trabajo con el objetivo de ganar tiempo y no estar tan cargado el Lunes.
No tenía demasiados amigos. Su manera de comportarse hacía que los demás se terminaran aburriendo a su lado. Sin embargo esto no lo preocupaba. Veía a los otros como unos tontos que solo buscaban placer y diversión, que no sabían nada de la vida. En cambio él sentía que era superior. Su objetivo era casarse con una mujer que fuera de su mismo carácter. Sin comportamientos extraños ni de otra religión diferente a la suya. Así tendrían hijos y con el tiempo estos les darían nietos. Pero por sobre todo seguir trabajando, cuanto mas mejor. Para poder ganar mayor cantidad de dinero y hacer planes futuros.
Un día mientras caminaba vió que mas adelante se hallaba una escalera. Se quedó asombrado. Jamás la había observado. Probó en tomarla.
Desembocó en un amplio salón subterraneo. En el cual había personas obesas riéndose a carcajadas mientras disfrutaban de un asado, mujeres besándose entre ellas, con uno o varios hombres a la vez, abuelos bebiendo y jugando a las cartas. Mientras que de fondo no dejaba de oirse el ruido de los tambores que decenas de muchachos semidesnudos golpeaban mientras bailaban alrededor de una fogata.
Al rato se le acercaron varios. Quienes le dijeron que abrieron ese nuevo lugar para tener mas comodidad. Porque arriba muchas veces son demasiado perfectos y el que no se comporta igual que la mayoría es discriminado o mal visto. En cambio ahí abajo no se margina a nadie. Se acepta a todos por igual sean como sean o hagan la vida que hagan.
También le comentaron que la vida es una sola y no tiene marcha atrás. De modo que hay que aprovecharla al máximo, disfrutar cada momento. Divertirse y hacer lo que a uno le guste sin dar tantas vueltas.
Cuando salió de nuevo a la superficie se quedó pensando en todo aquello. Llegó a la conclusión de que esos individuos no estaban tan equivocados, que en parte tenían razón. Sin embargo siguió con sun rutina de siempre.
Una vez que llegó a viejo, solo y enfermo de parkinson, se arrepintió de haberse tomado la vida tan en serio. De no divertirse un poco mas.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Estas de vuelta.

A Silvita, A Javier con mucho cariño.



Te he visto descalza atravesar la nieve
con tu pelo de fuego arrasar mis ojos
convertida en cometa luna llena
con un brillo sublime sin dueño

Pero era solo un sueño tú navegabas
entre las olas de un frío cielo
con unas manos de acero blanco
dando destellos al vuelo alzando

Y sentí celos y miedo de verte lejos
Dios te besaba y te devolvía
como una estrella en la lejanía
llenos de escarcha tus pies desnudos

Abrí los brazos para buscarte
no venias a solas él te traía
y dibujabas con cierto aire desconocido
una sonrisa que iluminaba mi triste día

Ríos de peces de oro y grana
aves de mil colores desconocidos
eran mis lágrimas que la brisa
convertía en mundos para alegrarte

Soriana, dueña de la palabra vida
pones nochebuenas en la blancura
para dar consuelo a los que aman
por amar Dios: te hizo poema.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Oración de fe.

Padre bendito que moras en los santísimos cielos, yo se´que no soy digno de pedirte algo , pero no lo hago para mi Señor ,si no para tu gloria, y por la salud de mi amiga Silvia Ochoa que esta pasando por momentos muy delicados de salud.También sé Padre que si es tu voluntad poner tu mano milagrosa sobre ella, sanará. Padre, le he pedido a otros hermanos que pidan a ti por ella, Señor donde habemos unos cuantos ahí estas tú, Señor no permitas que nadie vea vanidad en esta oración publica, cuando debe ser en silencio, Más todo el que la lea pedirá a ti de alguna manera, por ella, Padre te lo pido y te lo suplico en el nombre bendito de tu amado hijo JesuCristo, amén.

Amigos que puedan leer esto perdonen mis expresiones y mi fe, como yo respeto las creencias de todos. Yo solo tengo el deseo de que mi amiga , salga bien librada de todo. Gracias por su comprensión , respeto y solidaridad. angel

martes, 15 de diciembre de 2009

El verbo ser


Conozco la desesperación a grandes rasgos. La desesperación no tiene alas, no se sienta necesariamente a una mesa quitada en una terraza, de noche, a la orilla del mar. La desesperación es y no es el retorno de una serie de pequeños hechos como semillas que al caer la noche dejan un surco por otro. No es el musgo sobre una piedra o el vaso de beber. Es un barco plagado de nieve, si queréis, como los pájaros que mueren y su sangre no tiene el más mínimo espesor. Conozco la desesperación a grandes rasgos. Una forma muy pequeña, delimitada por joyas de pelo. Es la desesperación. Un collar de perlas para el que no se sabría encontrar broche y cuya existencia no pende siquiera de un hilo, eso es la desesperación.

Del resto no hablemos. Acabaríamos por desesperarnos si comenzáramos. Yo desespero del tragaluz hacia las cuatro, desespero del abanico hacia las doce, desespero del cigarrillo de los condenados. Conozco la desesperación a grandes rasgos. La desesperación no tiene corazón, la mano permanece siempre ante la desesperación jadeando, ante la desesperación que los espejos jamás nos dicen si ha muerto. Vivo de esa desesperación que me encanta. Me gusta esa mosca azul que vuela por el cielo a la hora en que las estrellas canturrean. Conozco a grandes rasgos la desesperaci6n de los largos y frágiles asombros, la desesperaci6n de la soberbia, la desesperación de la ira. Me levanto todos los días como todo el mundo y extiendo los brazos sobre un papel de flores, no me acuerdo de nada, y siempre descubro con desesperaci6n los bellos árboles desarraigados de la noche. El aire de la habitaci6n es bello como unas baquetas de tambor. Forma un tiempo de tiempo. Conozco la desesperación a grandes rasgos. Es como el viento que me ayuda. ¡Se tendrá idea de semejante desesperación! ¡Fuego! Ah, vendrán otra vez... ¡Socorro! Helos ahí cayendo por la escalera... Y los anuncios de periódico, los letreros luminosos a lo largo del canal. A grandes rasgos la desesperación carece de importancia. Es un incordio de estrellas que de nuevo va a formar un día de menos, es un incordio de días de menos que de nuevo va a formar mi vida.

André Breton ( Francia, 1896 - 1966 )

Versión en español de Manuel Álvarez Ortega

lunes, 14 de diciembre de 2009

Procura de la poesía

No hagas versos sobre acontecimientos.
No hay creación ni muerte ante la poesía.
Frente a ella la vida es un solo estático,
no calienta ni ilumina.
Las afinidades, los aniversarios, los incidentes personales no cuentan.
No hagas poesía con el cuerpo,
ese excelente, completo y confortable cuerpo, tan enemigo de la efusión lírica.
Tu gota de bilis, tu máscara de gozo o de dolor en lo oscuro son indiferentes.
Ni me reveles tus sentimientos,
que se prevalecen del equívoco y tientan el largo viaje.
Lo que piensas o sientes, eso aún no es poesía.

No cantes a tu ciudad, déjala en paz.
El canto no es el movimiento de las máquinas ni el secreto de las casas.
No es la música oída de paso; rumor del mar en las calles junto a la línea de espuma.
El canto no es la naturaleza
ni los hombres en sociedad.
Para él, lluvia y noche, fatiga y esperanza, nada significan.
La poesía (no extraigas poesía de las cosas)
elude sujeto y objeto.

No dramatices, no invoques,
no indagues. No pierdas tiempo en mentir.
No te aborrezcas.
Tu yate de marfil, tu zapato de diamante,
vuestras mazurcas y supersticiones, vuestros esqueletos de familia,
desaparecen en la curva del tiempo, son inservibles.

No recompongas
tu sepultada y melancólica infancia.
No osciles entre el espejo y la
memoria en disipación.
Que se disipó, no era poesía.
Que se partió, cristal no era.

Penetra sordamente en el reino de las palabras.
Allá están los poemas que esperan ser escritos.
Están paralizados, mas no hay desesperación,
hay calma y frescura en la superficie intacta.
Helos allí solos y mudos, en estado de diccionario.
Convive con tus poemas, antes de escribirlos.
Ten paciencia, si oscuros. Calma, si te provocan.

Espera que cada uno se realice y consuma
con su poder de palabra
y su poder de silencio.
No fuerces al poema a desprenderse del limbo.
No recojas en el suelo el poema que se perdió.
No adules al poema. Acéptalo
como él aceptará su forma definitiva y concretada
en el espacio.

Acércate y contempla las palabras.
Cada una
tiene mil fases secretas sobre la neutra faz
y te pregunta, sin interés por la respuesta,
pobre o terrible, que le des:
¿Trajiste la llave?

Repara:
yermas de melodía y de concepto,
ellas se refugian en la noche, las palabras.
Aún húmedas e impregnadas de sueño
rolan en un río difícil y se transforman en desprecio.


Carlos Drummond de Andrade. Versión al español de Manuel Graña Etcheverry

miércoles, 9 de diciembre de 2009

El pueblo que no cerraba las puertas

El pueblo que no cerraba las puertas.

En aquel pueblo no existían las enfrmedades. Sus habitantes tardaban en envejecer y recién se morían después de los cien años. Esto se debía a que nunca cerraban las puertas. Se decía que las almas de los antiguos guerreros rondaban por las calles llevando salud y bienestar a todas las casas. Otro comentario era que vivían en un bosque situado e las montañas que había detrás y cada tanto bajaban a la costa a tomar agua del río.
La historia se inició hace varios siglos. Cuando los cinco guerreros que gobernaban ese territorio lograron acabar con las pandillas que llegaban por las noches y saqueaban casas, incendiaban campos, secuestraban mujres y niños.
Desde ese instante se estableció el orden y quedó conformado el pueblo. Se le dió nombre y moneda propia. También fueron elegidas nuevas autoridades. A las contsrucciones e madera y barro que había se las reemplazó por otras de piedra.
Poco tiempo despues los guerreros murieron y fueron enterrados en el bosque. Sobre sus tumbas al otro día aparecieron cinco brazos en alto con sus espadas apuntando al cielo. También se descubrieron casos de abuelos que de repente se sentían mas jóvenes, ciegos que recuperaban la vista, etc. Nadie sabía que ocurría. Había rumores de que esos guerreros no eran del todo humanos. Que eran semidioses que nunca se iban. Que de alguna manera seguían estando allí para hacer el bien. Lo que dió origen a la tradición de la puerta. Incluso muchos los recibían con sus casas perfumadas o llenas de flores.
Durante siglos ese pueblo se mantuvo siempre del mismo modo. Pero ahora empezaba a cambiar.
Sus calles fueron asfaltadas. En sus playas se construyeron algunos balnearios. Si bien la mayoría de los habitantes seguía sin cerrar las puertas había muchos que ignoraban ese ritual. Principalmente los mas nuevos. Lo que marcaba una clara diferencia en cuanto a la salud de ambos. Tampoco faltaban aquellos que como forma de rebeldía les ponían traba o candado.
Mas tarde todo seguía modificándose. Por el río navegaban enormes barcos. En los barrios céntricos se levantaron decenas de rascacielos. Una amplia parte del bosque fué desmontada para hacer clubes y barrios privados. La cantidad de personas que dejaban sus casas abiertas se redujo a casi la mitad. Ya no había diferencias entre unos y otros. Muy pocas superaban los cien años y algunas contraían asma o diabetes. Ademas los robos o asaltos que a veces se producían dificultaban aún mas esas prácticas.
Cierto día la situación se invirtió. Los pocos que seguían sin cerrar las puertas morían antes y tenían peor calidad de vida que el resto. Mientras tanto los líquidos cloacales y desechos de las fábricas hacían que el río estuviese cada vez mas contaminado. En lo que quedaba del bosque se edificaron hoteles y salas de juego.
Al poco tiempo ya nadie le llevaba el apunte a la tradición de la puerta. Lo que no impedía que las enfermedades siguieran multiplicándose o que la esperanza de vida se redujera a treinta años. A esto ahora se le sumaban los bebés que nacían con un solo ojo, sin piernas o con piel de reptil.
Una mañana se presentó e forma extraña. Las horas pasaban sin que el cielo aclare. En las nubes por momentos aparecían reflejadas imágenes de los antiguos guerreros. Al rato una serie de truenos y rayos color rojo dieron paso a una torrencial lluvia acompañada de enfurecidos vientos que derribaban techos y árboles, producían olas gigantes. Todos corrían desesperados. Jamás habían visto algo así.
Mas tarde una risa macabra se escuchó desde distintas partes. La cual fué seguida de un terremoto que sepultó a todos los habitantes de ese pueblo.

martes, 1 de diciembre de 2009

Merecías.

Merecías que alguien te odiara
resultado de amar sin freno
sin dejar sangre en las venas
Pero te han amado tanto
que odiarte es cobardía
es asumir culpas
por no saber amarte.